Incentivando en los niños el gusto por la lectura.

En esta época de videojuegos resulta difícil esperar que los niños prefieran los libros para entretenerse, ellos lectores visuales también, prefieren impactar y estimular sus sentidos de otras formas.

El hábito de la lectura se construye con voluntad como cualquier otro habito; cepillarse los dientes o levantarse temprano para ir al colegio,  hay varios factores que pueden ayudar a crear un espacio disfrutable que ayude a que el niño adquiera el habito de leer.

Una biblioteca en casa, un espacio donde se encuentren libros y el pequeño pueda convivir con ellos, no solo tenerlos, sino consultarlos y dar valor a ese espacio. Esta costumbre,  como las demás se da en principio por imitación, si los padres no leen, será difícil que le exijan a sus hijos una actitud diferente.

En edades pequeñas es importante leerles  con expresividad para estimular su imaginación y creatividad.

No esta de más destinar en la casa un espacio apropiado para los libros. Que puede ser una sencilla repisa. Lo importante es que los pequeños adviertan que los libros son parte de su hogar.

Es importante presentar libros que puedan ser de interés y adecuados para cada edad y motivación de los niños, las visitas a librerías donde pueden acercarse a diferentes lecturas hacen que se familiaricen con el espacio y las letras, además de permitirles escoger de acuerdo a sus afinidades.

Las bibliotecas suelen tener programas especiales por edades, llevarlos y ayudarles a inscribirse y formar parte de ellas es una actividad que ellos recordaran y además dejaran de ver el lugar como un edificio frio, lejano y difícil de entender. Estas también tienen programas de tipo lúdico, juegos de ajedrez (Biblioteca Confandi Cali), actividades de cocina y letras (Biblioteca Centenario - Cali), infórmese, muy seguramente cerca a su casa habrá algún lugar que pueda ofrecerles a su familia actividades divertidas y constructivas.

Los colores y las  ilustraciones atractivas son clave en este momento donde su lectura también es visual y la comunicación se ayuda de todos los sentidos.

La música de las rimas y las frases reiteradas estimulan la memoria del pequeño y le permiten incorporar palabras incrementando su vocabulario.

Posteriormente los cuentos sobre temas maravillosos con hadas, duendes que despiertan en ellos su capacidad de asombro y su imaginación se pueden incorporar a las lecturas.

Aunque el adulto lea la mayor parte del tiempo, se puede (sin que sea una molestia para el niño) pedirle que lea un párrafo corto que pueda manejar sin cansarse, para que participe activamente.

Más adelante, entre los siete y once años, cuando es un lector más independiente, los textos narrados con fantasía, moralejas y humor como  fábulas, mitos y leyendas son apropiados.

La lectura debe ser una actividad formativa y placentera, jamás deberá ser obligada o impuesta como castigo, pues se crearían asociaciones negativas.

Como padre seguramente puede ser un tiempo agradable que se comparta con los niños y que genere lazos en la relación padre e hijo, disfrute muchos y diferentes momentos con ellos, el tiempo con los libros es importante pero no olvide las vivencias que le permiten tambien la lectura del entorno; el contacto con la naturaleza, caminar descalzo en el césped, un juego de pelota, una caminata en un parque, darse un baño en un rio o un paseo en bicicleta, todos esos momentos construirán en su usted y su hijo, lo más importante es la intención de sus actos que seguramente  serán guiados por su intuición y el definitivamente aprenderá cosas que muy seguramente le servirán de herramienta para su vida.